Almendra «Uso medicinal»

El almendro se cultiva con profusión en casi todo el Mediodía de Europa y pertenece a la familia de las Amigdaláceas, nombre derivado del griego amygdale, que significa almendra.

Características de la Almendra

La flor de almendro, de color blanco o rosado, es la primera que aparece en el rigor del invierno. Es delicioso ver, en los países del Mediterráneo, inmensas plantaciones de almendros cargados de abundantes flores, que contrastan, a veces, con los nevados picos de las altas montañas. La región típica de este precioso espectáculo, que empieza ya en enero, es la isla de Mallorca.
El almendro es un árbol que da mucho rendimiento por el valor que tienen sus frutos.

Variedades

Se conocen dos variedades de almendros : una, que produce las almendras dulces, y otra, las amargas.
Las almendras dulces son las que tienen uso común, siendo muy estimadas como alimento sano, agradable y también muy nutritivo, y esta circunstancia la deben, principalmente, a un aceite que poseen en bastante cantidad y a los demás componentes que son, goma, azúcar, parenquima y otras substancias nitrogenadas.

Propiedades

Las amargas deben emplearse con mucha parsimonia, pues llevan una substancia, la amigdalina, de sabor acre, la cual, al triturarlas y mezclarlas con el agua, se descompone en presencia de la emulsina, que es otro principio albuminoide que contienen en notable proporción así la almendra dulce como la amarga. Resulta, pues, que al descomponerse ésta en presencia de la emulsina se produce el ácido cianhídrico, que es un producto venenoso. No hay, pues, que prodigar mucho las almendras amargas, y deben usarse únicamente como substancia aromatizante y alguna vez en medicina.

Beneficios de la almendra y aplicaciones para la salud

La horchata de almendras, que tanto se usa como bebida de recreo, está muy indicada para los enfermos de los intestinos, sobre todo en la época de los calores caniculares, por el doble motivo de ser refrescante y suavizante de la mucosa gastrointestinal y por tener, al mismo tiempo, cierto valor alimenticio.

Esta horchata se prepara triturando en un mortero diez o doce almendras dulces, a las que se añade azúcar y un poco de corteza de limón. Machacado todo esto, se va adicionando agua, poco a poco, y luego se filtra la mezcla por un colador o un lienzo.

El limón le da muy buen sabor. No obstante, algunos en lugar de la corteza de limón, prefieren el sabor de la almendra amarga y añaden una o dos. De todos modos, hay que escoger sólo una de las dos cosas, pues mezclados la almendra amarga y el limón, darían a la horchata sabor y olor desagradables.

El aceite de almendras dulces, que tanto se usa en medicina, se extrae fácilmente sometiendo la almendra, después de mondada, a la acción de una prensa de mano o, mejor aún, de una prensa hi¬ dráulica. Es de buena práctica hacer una segunda expresión con el residuo, calentando las paredes de la prensa para que las almendras den el máximum de rendimiento, aunque este último aceite resulta

de inferior aspecto y de segunda calidad. Las tortas formadas por el residuo sólido se aprovechan como alimento para el ganado.
El aceite de almendras dulces, tomado a la dosis de 10 a 20 grs., es un buen laxante muy suave y a propósito para los niños de corta edad. Puede ingerirse solo o con agua azucarada.

Emulsionando, en un mortero, dos o tres cucharadas regulares de aceite de almendras dulces con un poco de goma arábiga en polvo y azúcar, y echando agua paulatinamente, resulta un medicamento que alivia los catarros del pecho, por crónicos que sean. Esta poción demulcente y suavizante de la mucosa bronquio-pulmonar, debe tomarse a jicaras, dos o tres veces al día, y más, si se quiere.
El aceite de almendras dulces forma parte de varios preparados farmacéuticos, y es el ingrediente que se preconiza para suavizar el cutis y corregir sus manchas, en algunas fórmulas de perfumería. En los anuncios suele llamarse esta emulsión Leche de Venus.

La calidad del aceite de almendras

El aceite de almendras, debido a su precio relativamente elevado, está sujeto a algunas sofisticaciones; las más consisten en añadirle otro aceite de inferior calidad y precio.
El que más se presta a este fraude es el aceite de cacahuete, puesto que tiene un sabor muy parecido al de almendras, pero puede descubrirse, porque el de cacahuete es más espeso, resultando una mezcla de mayor densidad. Si al juzgarlo por su aspecto, quedan dudas, puede averiguarse mejor, poniendo un poquito del aceite que se quiere analizar en una botellita y, en otra, el aceite de almendras
dulces puro; se colocan los dos frascos por espacio de una hora o dos en agua fría (mejor entre hielo) y comparada entonces la fluidez del uno y del otro, se conoce visiblemente el que está falsificado con aceite de cacahuete.
Se le mezclan también el aceite de adormideras, el de sésamo o el de olivas. Estos tienen que distinguirse por el sabor, porque de otro modo habría que someterlos a un análisis químico.

Un poco de historia acerca de la almendra

Una de las primeras noticias relativas al almendro, la encontramos en la Sagrada Biblia, en la cual se relata lo siguiente:
Cuando Aarón fué instituido Sumo Sacerdote, Dios mandó a Moisés, hermano de aquél, que pusiera, junto al tabernáculo, la vara de almendro del elegido y que por cada una de las doce tribus de Israel, colocase también otras tantas varas del mismo árbol, de modo que correspondiese una a cada tribu. Así se hizo y resultó que tan sólo la vara de Aarón en una noche echó hojas, flores y frutos, como señal visible de la acertada elección de aquel que había de ayudar a Moisés a librar al pueblo de Israel de la condición servil a que estaba sometido bajo el poder de los Faraones.
En la liturgia de la religión católica es el almendro figura de vigilancia y representa el cuidado de la Virgen María en acatar la voluntad de Dios. También se compara esta Virgen al almendro por haber sido la primera que consagró a Dios su virginidad. Parece que por esto se dibuja alrededor de su imagen la forma de una almendra, rodeada a su vez de rayos de luz.

Son muchos los poetas que han cantado la hermosura de la flor de almendro y las excelencias de sus-frutos.

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